Existen factores
socioculturales, económicos y ambientales que influyen en los hábitos y en la
cultura alimentaria de la población. En algunos casos, estos factores pueden
incidir de manera poco favorable en las prácticas alimentarias y en los estilos
de vida.
Por ello, la educación
alimentaria, desde los primeros años de escolaridad, constituye una estrategia
fundamental para promover actitudes y hábitos saludables en relación con la
alimentación en toda la comunidad educativa.
La educación para una alimentación saludable
implica la enseñanza de hábitos que comienzan a formarse desde los primeros
años de vida, tanto desde el ámbito familiar como escolar; la familia y la
escuela actúan, por lo tanto, como agentes modeladores.

No hay comentarios:
Publicar un comentario